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| CANTO
Y NOVENA A LA VIRGEN DEL CASTELLAR |
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Hasta hace algunos años la Novena a la Virgen
el Castellar empezaba nueve días antes de las fiestas mayores,
y acababa el día 7 de mayo, víspera del día de
la Virgen. Actualmente se realiza al finalizar los días de las
fiestas, tanto los religiosos como los de componente únicamente
lúdico
Aquí vamos a poner la novena editada en
1954, pero se conserva alguna más antigua.
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HIMNO
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EN
HONOR DE NUESTRA PATRONA LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CASTELLAR |
Gloria a Ti del Castellar Reina
Ya te aclama tu invicta Región,
salve, augusta, protectora y Madre,
salve, salve, sin par Corazón.
Ya te aclaman, oh madre, en tu solio
circundado de regio esplendor.
Y entusiastas tus hijos de Torres
cantan himnos de gloria en tu honor
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| NOVENA |
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A NUESTRA SEÑORA DEL CASTELLAR
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Por la señal,
etc.
Acto de contrición
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ORACION PREPARATORIA
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Virgen Santísima del Castellar, patrona de esta villa de Torres
de Berrellén; nosotros, aunque indignos de presentarnos ante Vos
por nuestras ingratitudes e infidelidades con las que hasta ahora hemos
correspondido a vuestro Divino Hijo, nos acercamos a vuestros pies alentados
por vuestro Corazón maternal, que jamás dejáis sin
consuelo a los que acuden a Vos, y por la misma necesidad en que nos hallamos
de que nos socorráis con vuestra intercesión que imploramos
por medio de esta Novena, la cual os ofrecemos principalmente para alcanzar
de vuestro Hijo la gracia de la reconciliación, enmienda de nuestra
vida, practicando la virtud, y para que os dignéis concedernos
el favor que os pedimos, si nos conviene, a cuya prueba de amor vuestro
correspondamos nosotros aumentando nuestra devoción y sirviendoos
siempre. Amén
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DÍA PRIMERO
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Consideración
Ninguna noticia, ni esculpida ni grabada,
hallamos acerca del origen de nuestra Imagen Sagrada que con piedad veneramos.
No sabemos si fue aparecida. Pero si se puede afirmar que la Santa Imagen
es, por lo menos, tan antigua como el castillo levantado por el Rey Don
Sancho Ramírez en el año 1091 para la reconquista de Zaragoza
contra los enemigos de nuestra fe católica. entre aquellas murallas
que acogían a los caballeros y guerreros de la religión,
no podía faltar la Imagen de la Virgen para encomendarse a su protección
y les guiase al combate y a la victoria.
Cristiano: tu vida en este mundo es una lucha continua contra los enemigos
de nuestra alma. Por el pecado mortal nuestra alma cae prisionera del
enemigo de nuestra salvación. Nuestra devoción a la Santísima
Virgen será la fortaleza donde se refugiará nuestra alma
para luchar y triunfar de los enemigos de nuestra fe y nuestra salvación
Súplica
Reina y Señora nuestra, Generalísima
de cuantos militan bajo el estandarte de Jesús, que así
como aplastaste la cabeza de la serpiente infernal con tu calcañar
y llevaste de victoria los enemigos de nuestra fe en todo tiempo y, de
manera especial, contra los moros en nuestro Reino de Aragón en
tiempo del Rey Don Alfonso el Batallador, desde vuestro alcázar
del Castellar, así triunfarás de los enemigos presentes
y futuros de vuestro Hijo, alentando a vuestro servidores y devotos, guiando
a vuestro ejército y dándoles valor y fortaleza para superar
los peligros de la lucha y consagrar sus victoria. Alcanzadnos que militemos
siempre bajo el estandarte de Jesús, tu Hijo, y que jamás
desertemos de su real campamento por el pecado mortal, dando energías
a nuestras almas y valor a nuestro corazón para luchar y triunfar
del enemigo de nuestra fe y nuestra salvación, que es el pecado;
y el favor especial que os pedimos en esta novena, si ha de ser para gloria
de dios y vuestra y bien de nuestras almas. Amén (Medítese
y pídase la gracia que se desea)
Para más obligar a la Santísima Virgen a que nos conceda
la gracia solicitada, la saludar5emos con las siguientes jaculatorias
y avemarías
1º Madre amantísima, en todos los instantes de nuestra
vida acordaos de nosotros, miserables pecadores (Avemaría)
2º Acueducto de las divinas gracias, concedednos abundancia
de lágrimas para llorar nuestros pecados. (Avemaría)
3º Reina de cielos y tierra, sed nuestro amparo y defensa en
las tentaciones de nuestros enemigos (Avemaría)
4º Ilustre y querida hija de Joaquín y Ana, alcanzadnos
de vuestro santísimo Hijo las gracias que necesitamos para nuestra
salvación. (Avemaría)
5º Abogada y Refugio de los pecadores, asistidnos en el trance de
la muerte y abridnos las puertas del cielo (Avemaría y gloria
Patri.)
Oración final para todos los
días
Soberana Emperatriz de cielos y tierra,
ya que sois omnipotente por gracia singular de Dios que lo es por naturaleza,
y ya que os complacéis en repartir vuestros favores a los devotos
que humildes os lo suplican, mostrad que sois nuestra Madre y patrona
singular de nuestro pueblo, aceptando estas avemarías y alabanzas
con que en esta novena os invocamos, y concediéndonos las gracias
que os pedimos por vivos y difuntos, la particular que para cada uno de
nosotros os suplicamos, si nos conviene, y la de vivir y morir en la santa
fe católica, abrazados a la cruz de vuestro Hijo, hasta que nos
presentemos en su divino tribunal para recibir el premio de los justos
en la gloria. Amén (Gozos y oración)
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DÍA SEGUNDO
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Consideración
Alfonso el Batallador, agradecido a los
Templarios por las conquistas que con ayuda de ellos había conseguido,
les deja en testamento su reino, entre cuyos dominios y bienes estaba
el castillo del Castellar. Extinguida esta orden religiosa y militar por
el Papa Clemente V, Don Jaime II el Justiciero creó la Orden de
Montesa, a la cual entregó los bienes de aquéllos. Estos
caballeros, monjes y guerreros a la vez, después de la conquista
de Zaragoza contra los moros, alternando la oración y piedad con
el trabajo, convirtieron el castillo en una población rica, próspera
y numerosas, de floreciente industria y agricultura, que en el siglo XV
tenía más de 4000 habitantes con cuatro parroquias: SAn
Pedro, que sirvió de residencia a los Obispos de Navarra; Santa
María Magdalena, San Miguel Arcángel y Santa María
del Rosario, vulgarmente llamada del Castellar.
También nosotros debemos aspirar al engrandecimiento y prosperidad
de nuestra villa y de todos sus habitantes, pero esto no se consigue más
que hermanando el trabajo con los deberes religiosos que nos darán
aliento y estímulo para trabajar con honradez y caridad cristiana,
pensando a la vez en la recompensa que Dios justiciero nos ha de dar después
de esta vida en la otra a cada uno, y que nuestra Madre desde el Castellar
guarde, nuestros campos de las plagas y de la sequía, de piedra,
de rayo y de incendio voraz.
Súplica
Oh, Virgen del Castellar, que habéis
elegido esa bendita cumbre donde habitáis para enseñarnos
que, así como para subir a veneraros en vuestra ermita, gozando
de contemplar vuestra Imagen, que con tanta vehemencia atrae y favorece
a las almas que debotas imploran vuestro auxilio, es necesario el sacrificio
de recorrer el camino, cruzando el Ebro caudaloso y subir la áspera
pendiente que conduce a vuestro monte, así, también, si
queremos subir al monte de la gloria eterna es menester recorrer el camino
de esta vida, cruzando las olas de los bienes transitorios y fugaces de
la vida sin dejarnos arrastrar por ellos. Alcanzadnos, pues, Señora,
que sepamos usar de las riquezas y bienes de este mundo, de tal manera,
que no nos dejemos arrastrar por ellos para ahogarnos eternamente en los
infiernos, sino que, con tu maternal protección y dentro de la
barca de nuestra fe cristiana, podamos llegar al puerto eterno de salvación;
y también el favor especial que os pedimos en esta Novena, si ha
de ser para gloria de dios y vuestra. Amén (Medítese
y pídase la gracia particular que se desea.)
(Las jaculatorias, avemarías y demás, como en el día
1º)
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DÍA TERCERO
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Consideración
Después de los Templarios y Caballeros
de Montesa, rigió los destinos del Castellar por algún tiempo
un Consejo Comunal. Por la mala administración cambió el
régimen poseyendo el Señorío del Castellar Don Martín
Díez de Aux que fue a la vez nombrado, por Alfonso V, Justicia
de Aragón, desempeñando ambos cargos desde el 30 de septiembre
de 1433 hasta 1440 en que murió estando encerrado en el castillo
de Játiva (Valencia)
Su yerno, don Juan Giménez Cerdán, que era un déspota
y tirano, orgulloso y ambicioso, aunque destituído del Cargo de
Justicia por su mala conducta, consiguió quedarse con el señorío
del Castellar. En el año 1466 mandó arrojar vio a la hoguera
a un vecino de Villanueva de Gállego por hacer leña en el
monte del Castellar. Sabedores e indignados los vecinos de Villanueva
de este acto salvaje, acudieron a Zaragoza para pedir justicia. Para esto
envió una comisión o jurado, y en vez de darles explicaciones,
los mandó ahorcar en el patio del Castillo. Indignada Zaragoza
por este ultraje a su honor y autoridad, envió un fuerte ejército
que sitió la villa del Castellar, la quemó y la destruyó,
pereciendo la mayor parte de sus habitantes. Sólo se salvó
la Virgen del Castellar, que es la misma que veneramos hoy en su ermita
El culpable huyó cobardemente en un caballo, pero cayó en
poder de la justicia que, después de despojarle de sus títulos
y confiscarle todos sus bienes, mandó fusilarle en el castillo
de Játiva.
Por esto hemos de pensar que el que obra mal no espere bien; tarde o temprano,
en esta vida o en la otra, Dios justiciero nos pedirá cuenta de
nuestras obra y su sentencia será irrevocable
Súplica
Oh, Virgen del Castellar, vida, dulzura
y esperanza nuestra os llamamos y sois de todos los hombres, mas de un
modo especial lo sois Vos de este pueblo de Torres de Berrellén,
conservando milagrosamente vuestra Imagen para servirle de consuelo y
remedio en sus amargura y de esperanza en sus desconsuelos. Nos hace estremecer
la destrucción del pueblo del Castellar como castigo de Dios por
sus muchos crímenes y pecados; mas aliente nuestra esperanza el
considerar que queréis permanecer en nuestro pueblo como luciente
estrella de brillantes resplandores, para iluminarle con tus destellos
y conducir a tus hijos de la noche tenebrosa del pecado a la luz y vida
de la gracia. Librad por vuestra bondad a vuestro pueblo de torres de
la desgraciada suerte del pueblo antiguo del Castellar, haciéndonos
agradecidos a vuestro maternal amor, alcanzándonos también
el favor particular que os pedimos en esta novena, si ha de ser para gloria
de Dios y bien de nuestras almas. Amén (Medítese y pídase
la gracia particular que se desea.)
(Las jaculatorias, avemarías, y demás, como en el día
1º)
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DÍA CUARTO
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Consideración
Cuando fueron casi destruídos
el castillo y el pueblo del Castellar por la guerra, la Imagen de la Virgen
se conservó intacta entre las ruinas: la mayor parte de sus habitantes
perecieron en la lucha o fueron hechos prisioneros; los que lograron huir,
encomendándose a su protección, se refugiaron en la otra
orilla del Ebro, en el pueblo de Torres, y tanto éstos como los
pocos nuevos vecinos del Castellar, servidumbre del Señor y pastores,
continuaron su culto0 a la Virgen, y de toda la comarca acudían
sus habitantes a visitarla para encomendarse a su protección en
sus dolores y calamidades públicas y privadas.
La iglesia de San Pedro se cerró al culto por su estado ruinoso
el año 1585. Pocos años más tarde, el 1594, el beneficiado
de la Magdalena que, por fundación de 32 cahizadas de tierra, en
la huerta, tenía obligación de celebrar tres misas semanales,
dejó de subir por la misma causa. Después, solamente un
coadjutor subía a celebrar misa los domingos en la capilla de la
Virgen del Castellar, a la que, a pesar de tantas vicisitudes, luchas
y ruinas, no le ha faltado nunca el homenaje de la devoción del
culto y del amor.
También nosotros hemos de continuar cada vez con más fervor
honrando a nuestra Madre para que no caigamos prisioneros en la lucha
contra el enemigo de nuestras almas, el demonio, sino que nos veamos por
su protección libres hasta llegar a la ribera del cielo.
Súplica
Luciente estrella del mar, faro de los
caminantes, atalaya vigilante que, desde la cumbre del monte, descubrís
con vuestros ojos a todos los hijos del pueblo, aunque están ausentes
de aquí, y todos como nosotros necesitados de vuestra luz y consuelo
y de vuestra vigilancia y cuidados maternales; iluminada y guiad, consolad
y defended con vuestro amparo y recuerdo a vuestros hijos de Torres. Sed
su lucero matutino, la estrella de su ventura, el norte de sus acciones
y empresas, faro que guíe sus pasos, antorcha que nos oriente;
velad, en fin, por nosotros para que librándonos de los enemigos
podamos llegar libres a las riberas del cielo y, cual maternal caricia,
el particular favor que os pedimos en este día. Amén.
(Medítese y pídase la gracia que se desea)
(Las jaculatorias, avemarías y demás, como en el día
1º)
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DÍA QUINTO
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Consideración
En todo el tiempo el pueblo de torres
ha acudido a su Santísima Madre y Patrona la Virgen del Castellar,
que siempre ha escuchado las oraciones de sus hijos y remediado sus necesidades.
Así, en el año 1652 la peste invadió todos los pueblos
próximos a Torres causando muchas víctimas. Torres quedó
libre de esa plaga por la intercesión de la Virgen, fervorosamente
invocada en devotísimas rogativas. En el libro primero de bautismos,
página 506, se lee: "el año 1652 hubo peste en Zaragoza,
Sobradiel, La Joyosa, Alagón y Pinseque, haciendo grandes estragos,
y preservó Dios a esta parroquia. Créese que fue por la
intercesión de María Santísima Nuestra Señora;
porque el Doctor Plano, Rector (o Párroco), hizo voto de hacer
un Vía Crucis con un humilladero"..."La cuaresma del
año 1655 se hizo la ermita del Santo Sepulcro cumpliendo el voto
que se hizo el año de la peste. Los vecinos ayudaron trabajando
algunos días de fiesta para allanar los caminos y puesto del sepulcro,
que era antes un montecillo.
Si grande fue el favor de la Virgen y el agradecimiento de tus hijos de
Torres, no menor es el patrocinio de la misma para librarnos de la peste
del pecado o curarnos si la tenemos contraída.
Súplica
Oh, Virgen Santísima del Castellar,
si apremiados por la necesidad en que nos encontramos acudimos con toda
confianza en esta Novena a vuestras plantas, como acudió nuestro
pueblo ante el peligro de la peste, ofreciéndote reparación
de las muchas ofensas a tu divino Hijo, es porque interesada por nosotros
nos dices con todo el afecto maternal: "Haced cuanto El (mi Hijo)
os diga". que busquemos primero el Reino de dios y su justicia, y
todas las demás cosas se nos darán por añadidura.
Hace, pues, Señora, que conozcamos la voluntad santísima
de tu Hijo para gustosos cumplirla y vernos libres de la peste del pecado,
así como también por vuestra intercesión nos otorguéis
la gracia que, si nos conviene, os pedimos para gloria de Dios y honra
vuestra. Amén (Medítese y pídase la gracia que se
desea)
(Las jaculatoria, avemaría y demás, como en el día
1º)
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DÍA SEPTIMO
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Consideración
La Santísima Virgen del Castellar
quiere estar siempre con nosotros para ejercer el oficio de Madre nuestra,
y esto lo demuestra con el siguiente prodigio. El día 24 de marzo
del año 1840, a las siete de la tarde, se desplomó, socavado
por las aguas del Ebro, la parte del monte sobre la que estaba edificada
la ermita de la Virgen, quedando totalmente destruída y todo sepultado
entre sus ruinas; pero la Virgen, que quiere permanecer siempre en aquel
monte para ser el guardián y el ángel tutelar que defienda
y proteja los campos y hogares de sus queridos hijos de torres, repitió
el milagro realizado en la destrucción del castellar. Como entonces,
en esta ruina de la ermita se salvó prodigiosamente la imagen de
la Virgen, encontrándose al día siguiente integra y sin
lesión notable la santa Imagen con su Niño, y a su lado,
encima de una piedra, el precioso anillo que llevaba en su dedo. Se tuvo
por un prodigio el que no se hiciese mil pedazos, bajando desde tan alto
entre peñascos y enronas de mucha consideración. "Hago
esta declaración -dice el Párroco que entonces había-
como testigo ocular para que los venideros la veneren y obsequien, como
los presentes, como Imagen la más prodigiosa. Con gran consuelo
y devoción, en pública y devotísima procesión,
fue trasladada a la iglesia parroquial en donde permaneció hasta
el año 1853 en que solemnemente fue trasladada a la nueva ermita
edificada en el monte del Castellar por sus hijos de Torres.
Súplica
Oh, Virgen del Castellar, si profunda
sensación causó en los moradores de Torres y devotos tuyos
el derrumbamiento del monte con su sagrado Santuario hasta medio del río,
obstaculizando la corriente de las aguas, deplorando la pérdida
de su querida Imagen, grande fue la alegría de todos al aparecer
ilesa entre los escombros. Señal clara y evidente de que Vos queréis
permanecer en esta atalaya para manifestarnos vuestra constante protección.
Como tributo justo y gratitud a tan insigne Protectora, tus hijos reedificaron
el nuevo templo donde recibís el culto. Tu Imagen el cielo quiso
conservar milagrosamente para ser en toda esta ribera refugio en las penas
y amparo eficaz.
Que nos hagamos dignos de tu protección siendo agradecidos a tus
favores y de la gracia particular que os pedimos en esta novena. Amén
(Medítese y pídase la gracia que se desea.)
(Las jaculatorias, avemarías, y demás, como en el día
1º)
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DÍA OCTAVO
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Consideración
Otro de los innumerables motivos que
tenemos para estar agradecidos a la protección de la Santísima
Virgen del Castellar, fue el año 1885 cuando el cólera invadió
casi todos los pueblos de España. Torres en aquella calamidad acudió
como siempre a su Santísima Madre la Virgen del Castellar, bajando
su Imagen en procesión fervorosa de la ermita a la iglesia parroquial.
Aquellas súplicas acompañadas de lágrimas y penitencias
(muchos recorrieron el trayecto descalzos, y todos en continua porfía
por llevar la Virgen por todas las calles del pueblo y casas de los enfermos
para pedir su protección) tenían que ser escuchadas por
nuestra Madre y, así fue; desde el momento en que entró
la Virgen en el pueblo cesó la empidemia y sanaron todos los que
estaban enfermos; mientras estuvo la virgen en la iglesia parroquial,
su altar estaba lleno de velas y flores, siendo la asistencia muy extraordinaria;
principalmente mientras se celebraba la santa Misa y se rezaba el rosario
Súplica
Reina de los ángeles y dulcísima
madre nuestra; si para todos los que miran con devoción y ternura
vuestra soberana Imagen del castellar, sois tan liberal y misericordiosa
que apenas hay quien salga de vuestra apacible y agradable vista sin hacerse
lenguas de vuestras maravillas, con este maravilloso título imploramos
vuestro amparo y patrocinio deseosos de experimentar uno de los innumerables
favores que a vuestros devotos concedéis. Alcanzadnos de vuestro
Hijo, con la gracia santificante para vernos libres de pecado, única
enfermedad verdaderamente peligrosa para nuestras almas, el especial favor
que te pedimos por medio de esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios
y Vuestra y bien de nuestras almas. Amén (Meditese y pídase
la gracia que se desea.)
(Las jaculatorias, avemarías y demás, como en el día
1º)
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DIA NOVENO
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Consideración
Como los antiguos guerreros del castillo
invocaron a la Virgen recibiendo el beneficio de su auxilio y amparo en
los trances y peligros de la guerra, consiguiendo la victoria sobre sus
enemigos, en la santa cruzada contra los enemigos de la Religión
y de la Patria, para implorar su protección, fue bajada la santa
Imagen al pueblo, donde recibió el homenaje de espléndidos
cultos y fiestas. ella que guió a los conquistadores de Zaragoza
y a los caballeros de la fe, ayudó también a los valientes
soldados que luchaban por el triunfo de los mismos ideales. Entre los
soldados hijos de Torres no había quien no llevara como el mayor
tesoro una estampa con un trocito del manto junto a su pecho, que presidiera
su vida, alentara su corazón, sostuviese su valor, consolara sus
dolores, escuchara sus plegarias y derramara en su alma aliento y fuerza
para superar los peligros constantes de la lucha y de la guerra.
Súplica
Oh, Virgen del Castellar, consuelo del
afligido, madre de la divina gracia: hoy es el último día
de esta Novena de preces para invocar vuestro amparo. Si el pueblo de
Torres en todas sus necesidades públicas y privadas ha acudido
a Vos, Madre nuestra, y siempre has escuchado sus oraciones y remediado
sus necesidads, demostrando con hechos prodigiosos que queréis
permanecer en ese sagrado monte como centinela vigilante para librarnos
de los enemigos de nuestra alma y males temporales, también nosotros
sentimos los afectos de confianza de gratitud y devoción, de consuelo
y de dulzura. Con vuestros ojos dulcísimos y arrobadora sonrisa
parece que nos dices que has escuchado nuestros ruegos, que atenderás
nuestra oración, que sientes las mayores complacencias en repartir
tus favores entre los devotos que imploran tu protección. Oh, Madre
de misericordia, haced pues que en nuestras dudas y temores, en nuestras
aflicciones y desconsuelos, en nuestras penas y tristezas, nos acerquemos
a Tí con toda confianza para invocar tu patrocinio y auxilio. Que
seamos herederos de la fe y devoción de aquellos valientes y piadosos
caballeros de la orden del Temple y de Montesa, para luchar contra los
enemigos de nuestra fe y religión, invocándole en las horas
angustiosas de nuestra vida, y tanbién experimentando tu protección
dándonos la victoria sobre enemigos terribles, la miseria y la
peste, las plagas y la sequía, granizo, rayos y otros males.
Que nos libres también de culpa mortal y participemos de vuestros
favores, y en la hora final de la muerte lleves nuestras almas al cielo
a gozar. Amén (Medítese y pídase la gracia que se
desea.)
(Las jaculatorias, avemarías y demás, como en el día
1º)
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PLEGARIA |
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A NUESTRA SEÑORA DEL CASTELLAR
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¡Virgen el Castellar soberana!
Tu imagen el cielo quiso conservar
para ser en toda esta ribera
refugio en las penas y amparo eficaz.
Protégenos, pues, Madre de bondad
y a todos los que a Tí recurrimos
óyenos piadosa, líbranos de mal.
Nuestros ruegos oíd con cariño,
guardad nuestros campos desde el Castellar
de las plagas y de la sequía
de piedra, de rayo y de incendio voraz.
Líbranos también de culpa mortal,
y en la hora final de la muerte
llevad nuestras almas al Cielo a gozar.
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GOZOS
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A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DEL
CASTELLAR
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CORO
Luciente estrella del mar
de brillantes resplandores
amparad los pecadores,
Oh, Virgen del Castellar
ESTROFAS
Día 1º
De vuestra Imagen Sagrada
que con piedad veneramos,
ninguna noticia hallamos
ni esculpida ni grabada;
mas no habemos de cesar
por eso en daros loores,
Amparad los pecadores,
oh, Virgen del Castellar.
Día 2º
Los horrores que disparan
las nubes en piedra y fuego
jamás dañan, porque luego
a vuestra presencia paran;
no habemos visto dañar
nuestra huerta sus rigores.
(Amparad...)
Día 3º
Como el general borrón
no manchó vuestra pureza,
vuestra Imagen su belleza
conservó en la destrucción;
aunque se acabó el lugar,
no sus fieles moradores,
(Amparad...)
Día 4º
Desde ese sagrado monte,
centinela vigilante,
protegéis firme y constante
a todo vuestro horizonte;
y más al que puede gozar
de cerca tus resplandores,
(Amparad...)
Día 5º
Vuestra ermita soberana
es refugio al afligido
y remedio al dolorido,
piscina que a todos sana;
quien la viene a visitar
no malogra sus sudores,
(Amparad...)
Día 6º
Si la langosta voraz
mieses y plantas destruye
de nuestros términos huye
por vuestro amparo eficaz
nunca la dejéis tocar
ni los frutos, ni las flores,
(Amparad...)
Día 7º
Entre las ruinas, el Cielo
vuestra Imagen conservó,
y a esta ribera dejó
el universal consuelo;
pues no nos pueden faltar
con Vos todos los favores,
(Amparad...)
Día 8º
En cualquier necesidad,
si el alivio pretendemos
muy seguro lo tenemos,
Señora, en vuestra piedad;
jamás dejéis de mirar
por los tristes viadores,
(Amparad...)
Día 9º
Cúbrenos con vuestro manto
cuando a vos nos acogemos,
porque sólo en Vos tenemos
alivio en cualquier quebranto;
jamás dejas de escuchar
nuestros ruegos y oraciones,
(Amparad...)
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REZOS
FINALES |
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Ora pro nobis Sancta Dei Genitrix.
Ut digni efficiamur promissionibus Christi.
OREMUS.- Concede nos, famulos tuos,
quaesumus Domine Deus, perpetua mentis et corporis sanitate gaudere;
et goloriosa Beatae mariae semper Virginis intercessione a praesenti
liberare tristitia et aeterna perfrui laetitia. Per Christum Dominum
nostrum. Amén
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo.
ORACION.- Concede, oh Señor
y Dios nuestro, a los que somos tus siervos, gozar de perpetua salud
de alma y cuerpo; y que por la gloriosa intercesión de la Bienaventurada
siempre Virgen María nos libremos de las tristezas presentes
y disfrutemos las alegrías eternas. Por nuestro Señor
Jesucristo. Amén
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