El
Castellar se levantó en el año 1080, primera ocupación
aragonesa en la ribera del Ebro, por el rey Sancho Ramírez,
como una fortificación militar para defenderse de las incursiones
árabes. En 1085 fue donado a su hijo primogénito,
D. Pedro, junto con otros señoríos y el título
de rey.
Bajo su cobijo creció una
rica población, la villa de El Castellar, a la que se concedió
carta puebla en 1091
El rey de Zaragoza "Zulema" se hizo vasallo de D. Sancho
Ramírez, acrecentándole éste las parias que
pagaba. Con ello, se construyó la iglesia de San Pedro, en
el Castellar, el 10 de agosto de 1091, en favor de los obispos de
Pamplona.
A D. Pedro, le sucedió su hermano D. Alfonso I, el Batallador.
Este rey encerró a su esposa, la reina Doña Urraca,
en el Castillo del Castellar, sacándola de él varios
ricos hombres gallegos, obteniendo del Papa la nulidad matrimonial.
(Otros dicen que el hecho ocurrió en el castillo de Miranda)
D. Alfonso I, al morir en 1134 legó a los templarios una
gran parte de sus reinos, y uno de los castillos que les dejó
disfrutar su hijo D. Ramiro II, el Monje, fue el de Torres del Castellar
D. Jaime II, el Justiciero, (1291-1327) hizo cumplir la letra apostólica
que el pontífice Clemente había mandado al obispo
de Zaragoza, D. Gimeno, para que procediera contra los templarios.
Pero en contra de la voluntad del Papa Clemente V, el día
que recuperó la ciudad del Montesa, creó una nueva
orden militar llamada de Santa María de Montesa, cediéndoles
los bienes que antes poseyera la abolida Orden de los Templarios.
En esta época (1317) la comarca del
Castillo tenía mucho y buen arbolado
Un dato puede dar idea de la importancia que por entonces tenía
la Villa del Castellar: La pechas o contribuciones personales sobre
bienes y haciendas "echadas" por Jaime I en agosto de
1265 a diversas localidades de la bailía de Zaragoza, fueron
las más altas las de Gurrea (9000 sueldos), el Castellar
(4500), seguidas de Alfajarín, Borja Ariza, Pina (4000),
Alfamén, Aranda y Tauste (3000), Cetina, Épila, Fuentes
de Ebro y Rueda (1500). Se cree que en el sigo XII y XII, la villa
del castellar, podría haber tenido unos 4000 habitantes.
Al desaparecer la Orden de Santa María de Montesa, todos
los territorios, muebles e inmuebles de que eran usufructuarios
pasaron a ser dominio del Estado y a la libre disposición
del monarca. La monarquía aragonesa nombró entonces
un consejo comunal, formado por las personas de mayor relieve. Dicha
entidad se puso en entredicho, por lo que fue nombrado jefe, en
pleno dominio y dueño del Castellar a D. Martín Díez
de Aux por privilegio del rey D. Alfonso V, nombrándolo además,
por carta real Justicia de Aragón, desempeñando ambos
cargos desde el 30 de septiembre de 1433 hasta 1440
( Otras fuentes señalan que la propiedad de la tierra fue
de señorío desde la conquista aragonesa del Valle
del Ebro a principios del siglo XII, comenzando con Don Bacalla,
señor de El Castellar y de la Baronía de Torres, conde
y señor de Luna. A mediados del siglo XV es secuestrado por
Alfonso V tras la rebelión del Conde de Luna contra el monarca,
siendo vendido por el mismo por trece mil florines a Martín
Díez de Aux.
Así mismo otras fuentes distintas dicen que El Castellar
fue concedido por Jaime I, en 1258 a García Pérez
de Figueroles. Pedro IV, para arbitrar fondos de guerra, lo vende
a don Lope Fernández de Luna, por 25 libras jaquesas, junto
con las villas de Luna y Fuentes, continuando con sus sucesores
hasta que volvió otra vez a la Corona con el casamiento de
doña María de Luna y Martín I. En 1421, Alfonso
V lo vendió a Martín Díez de Aux, siéndole
arrebatado tras su caída en desgracia con el rey. Fue comprado
nuevamente por Xuan Ximénez de Cerdán por 45000 ducados
jaqueses.El señorío de lo Cerdán se parte y
el señorío de El Castellar queda como sucesión
hereditaria de los duques de Villahermosa, señores de Pinseque,
condes de Contamina.)
A la muerte del Justicia, su yerno D. Xuan Ximénez Cerdán,
obtuvo el cargo de alcaide de la fortaleza. Durante el vacío
de autoridad que en la práctica supuso el reinado de Juan
II, que reinaba en Aragón desde la muerte de su hermano Alfonso
V en Nápoles en 1458, y como un episodio más de los
graves enfrentamientos que se sucedieron entre familias y grupos
locales, Juan Ximénez Cerdán, que ostentaba el señorío
de Pinseque, Peramán, Agón y Gañarul, y su
hijo Jaime, señor a su vez del Castellar, Torres y La Zaida,
entraron en conflicto con el municipio de Zaragoza, en el fondo
por la pretensión de éste de hacer valer sus supuestos
derechos a hacer leña. (La tradición oral dice que
Xuan Ximénez Cerdán mandó matar a un vecino
de Villanueva por hacer leña en el término del Castillo,
por lo que los vecinos de Villanueva acudieron a Zaragoza a pedir
ayuda. La ciudad procedió contra los Cerdanes, y éstos
dieron muerte a un jurado de Zaragoza, por lo cual mandaron gente
armada que quemó y saqueó la villa del Castellar en
1466). (Tal conflicto no era el primero. Por cuestión de
lindes había habido cuando menos dos pleitos entre los concejos
del Castellar y Zaragoza, uno que fallara Jaime I en Huesca en 1268,
en favor de la villa, y otro de 1308-1309, ganado tras diversas
apelaciones por la ciudad, y más tarde, por el mismo motivo,
entre el señor del Castellar y el de Quinto, que motivó
sendas cartas de Carlos V a Francisco Fernández ce Heredia,
gobernador de Aragón, y a Antonio de Bononia, regente de
la Real Audiencia de Zaragoza, datada en 1519, para que procurasen
arreglar los pleitos y diferencias entre ambos.)
De resultas de aquél, no obstante, y lograda la adhesión
de varios nobles, Juan hernández de Híjar Cabrera,
primer conde de Aliaga, Lope Ximénez de Urrea, Artal de Algón...,
el concejo de Zaragoza alzó una tropa que al mando del jurado
"en cap" Jimeno Gordo salió de la ciudad el 9 de
febrero de 1466 y, desde Alagón primero y Magallón
después, y mientras se negociaba con los Cerdanes su sometimiento
a Zaragoza, efectuó varias incursiones que destruyeron gran
parte de la vega del Castellar, como otras propiedades suyas en
la margen derecha del Ebro, entre ellas el pueblo de Torres, que
fue quemado, hasta que, tras la mediación el arzobispo, volvió
la tropa a la ciudad. ¿Se quemó la Villa del Castellar,
el pueblo de Torres, o ambos?
Ya fuera destruido uno u otro, o ambos, la Villa del Castellar fue
deshabitándose (en 1466, 6000 habitantes¿ ?) y en
el censo de 1543 sólo se registran 17 fuegos, contra 18 en
Torres. En sendos concejos celebrados simultáneamente en
El Castellar y en Torres el 9 de octubre de 1567 asisten 8 cabezas
de familia representantes del Castellar.
El rey D. Juan II hizo donación del poblado del Castillo
del Castellar a D. Lope de Artal. como la estirpe de los Artal desapareció
del árbol genealógico de la nobleza aragonesa, el
poblado volvió otra vez a regirse por el Consejo Comunal,
yendo al frente una de las distinguidas personalidades de aquella
comarca, siendo el último de los alcaides D. Juan Pablo Cerreta,
padre de Juan Martín Pablo Bonet
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